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Gladys Jones, profesional de la educación temprana, comparte su historia

Gladys Jones, profesional de la educación temprana, comparte su historia como educadora del cuidado infantil familiar.

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Gladys Jones, profesional de la educación temprana, comparte su historia como educadora del cuidado infantil familiar. Después de sufrir un derrame cerebral, Gladys tuvo que cerrar su programa de cuidado infantil grupal, GaGa Daycare, fundó su organización de base ECE on the Move y continuó luchando para que la educación de la primera infancia sea reconocida como esencial.

  • Gladys Jones, profesional de la educación temprana, comparte su historia como educadora de cuidado infantil familiar.

  • Después de sufrir un derrame cerebral, Gladys tuvo que cerrar su programa de cuidado infantil grupal, GaGa Daycare, y aprovechó su experiencia en educación de la primera infancia para fundar su organización de base, ECE on the Move, y continuar su lucha para que la educación de la primera infancia sea reconocida como esencial.

  • Gladys tiene una visión para un futuro en el que el cuidado infantil sea universal y la educación de la primera infancia sea reconocida como esencial.


Compartiendo mi historia: defensa del cuidado infantil

Durante la mayor parte de mi vida adulta, fui conocida como educadora de cuidado infantil familiar.

Mucho antes de convertirme en defensora, organizadora o líder de una organización sin fines de lucro, fui propietaria y operadora de GaGa Daycare, un programa de cuidado infantil familiar grupal que operaba orgullosamente desde mi hogar.

Mis días empezaban antes del amanecer.

Cuando las familias llegaban a la puerta, yo ya me había convertido en lo que ese día necesitaban que fuera. Todos los niños que entraban a mi programa tenían fortalezas singulares y todas las familias ponían una increíble confianza en mí. Estos padres de familia trabajaban, luchaban por subsistir y tenían la esperanza de que alguien cuidara a sus hijos de la misma forma como ellos lo harían si pudieran estar allí. Empezaba a enseñar mucho antes de que reconociera que lo estaba haciendo.

Nunca fue solo un negocio.

Era mi vocación.

Al igual que todos los educadores de cuidado infantil familiar que conozco, me hacía cargo de un pequeño universo desde mi hogar y aprendí a navegar cada uno de sus rincones.

Me encantaba el trabajo.

Nunca imaginé que se convertiría en la base de algo mucho más grande.

Con el tiempo, los proveedores empezaron a llamarme cuando tenían preguntas.

Algunos necesitaban comprender las regulaciones.

Otros tenían dificultades debido a pagos atrasados, problemas con las licencias o con sistemas complicados que parecían imposibles de navegar.

Los padres de familia también empezaron a llamar.

Los padres de familia que me llamaban no eran tan distintos, la mayoría solo necesitaba que alguien los escuchara y les mostrara la dirección hacia algo que fuera útil para ellos. Las familias siempre me enseñaron que la confianza es lo más importante en este trabajo y traté de rendir honor a esto en cada una de estas conversaciones.

Mirando hacia atrás, me convertí en defensora de la misma forma que me convertí en proveedora de cuidados: estando ahí para las personas que necesitaban que alguien estuviera allí para ellas. Al final, escuchaba a todos contar la misma historia: proveedores que no podían obtener respuestas directas, padres de familia que no podían encontrar cupos y todos intentaban navegar un sistema disfuncional completamente solos.

Estas conversaciones fueron creciendo hasta convertirse en ECE on the Move: una comunidad en la que educadores, padres de familia, defensores y aliados podían encontrar información, apoyo, ánimo y una voz colectiva.

Crear ECE on the Move ha sido uno de los privilegios más grandes de mi vida. 

El momento que cambió mi vida

Entonces, mi propia vida cambió en un instante.

Hace casi dos años sufrí un derrame cerebral.

Nada te prepara para un momento como ese.

Un día estaba cuidando niños.

Al día siguiente, estaba aprendiendo cómo cuidar de mí misma.

Hoy vivo con parálisis parcial en mi lado derecho. Mi capacidad de hablar a veces se ve afectada y mi mano derecha no funciona como antes.

La recuperación física ha sido difícil.

La recuperación emocional ha sido incluso más difícil.

GaGa Daycare tuvo que cerrar y esta pérdida no fue algo que elegí ni algo para lo que estaba preparada. Este programa era un lugar donde los niños daban sus primeros pasos y los padres de familia podían, por primera vez, respirar con alivio durante toda la mañana sabiendo que sus hijos eran queridos y estaban seguros. Perderlo fue como perder a una persona.

Por un tiempo, me pregunté si aún tenía algo significativo que aportar.

La recuperación tiene una forma de cambiar la manera en que piensas.

Te obliga a hacer las cosas más despacio.

A observar.

A escuchar.

A notar cosas que antes pasabas por alto.  

Una visión más amplia para el cuidado infantil y más allá 

Lo que no esperaba era cuánto más claro se volvería todo. Cuando un sistema no está diseñado para ti, lo sientes incluso antes de poder decirlo, y empecé a reconocer esta sensación desde un punto de vista completamente distinto. Era la misma carga que había visto llevar a los proveedores de cuidado infantil familiar por muchos años: dedicar energía constantemente solo a existir dentro de sistemas que nunca fueron diseñados pensando en ellos. Había pasado años viéndolo desde afuera y ahora lo comprendía desde un lugar mucho más cercano, y esto cambió por completo mi forma de abogar por los demás.

Estas experiencias transformaron mis actividades de defensa.

Hoy me identifico orgullosamente como una líder que vive con una discapacidad. No porque mi discapacidad me defina, sino porque ha profundizado mi comprensión de la resiliencia, la inclusión y la importancia de diseñar sistemas que funcionen para todos.

Cuando pienso en el futuro de la educación de la primera infancia, pienso en la madre que deja a sus hijos antes del amanecer de la misma forma que las familias dejaban a sus hijos conmigo, con la esperanza de que la persona que estuviera al otro lado de la puerta viera a su hijo como ella lo ve.

Pienso en el educador que cierra un programa porque las presiones financieras son imposibles de superar.

Pienso en el niño que pasa meses en una lista de espera durante los años más importantes para el desarrollo de su cerebro.

Hoy, más de 25,600 niños de la Ciudad de Nueva York siguen en esta lista de espera.

Detrás de cada estadística hay un niño cuyo aprendizaje ya ha empezado, ya sea que decidamos reconocerlo o no.

Darme cuenta de esto me hizo darme cuenta de algo sencillo, pero profundo.

Hemos pasado décadas tratando al cuidado infantil principalmente como un programa de servicios humanos.

Aunque es cierto que apoyar a las familias es parte esencial de su propósito, esta no es toda la historia.

Las mujeres que dirigen estos programas desde sus hogares son educadoras. Siempre lo han sido.

Ese trabajo merece ser reconocido y financiado como se reconoce y se financia la educación. Tiene su propia identidad y su propio estatus profesional, y merece una inversión pública sostenida, no como una extensión del sistema K-12 o como un servicio social.

Cambiar este punto de vista cambia todo.

Cambia cómo valoramos a los educadores.

Cambiar cómo apoyamos a las familias.

Cambia cómo invertimos en los niños.

Mi visión es que exista un cuidado infantil universal desde que el niño nace hasta los 13 años.

La necesidad de los niños de tener acceso a entornos educativos seguros y enriquecedores no termina cuando entran al kindergarten, y la necesidad de apoyo de las familias no termina cuando finaliza el preescolar.

Nuestras políticas deben reflejar las realidades de la vida de los niños y las realidades de las familias modernas.

Cuando miro hacia atrás, puedo ver que nada de lo pasó en mi vida fue en vano porque el salón de clases me enseñó cómo aprenden los niños, las familias me enseñaron que la confianza es la base de todo y las actividades de defensa me enseñaron que el cambio duradero empieza escuchando de verdad. Mi discapacidad me enseñó que el liderazgo no se mide por lo que hemos perdido, sino por lo que seguimos dando.

No elegí el camino que me trajo hasta aquí.

Pero cada día estoy eligiendo seguir adelante.

Elijo creer que podemos crear un futuro en el que ningún niño tenga que esperar por la oportunidad de aprender, en el que cada familia tenga acceso al apoyo que necesita y en el que la educación de la primera infancia sea reconocida finalmente como lo que siempre ha sido: el primer y más importante capítulo de la educación de un niño.

Este es el futuro por el que seguiré trabajando.  

 

Cuando un sistema no está diseñado para ti, lo sientes incluso antes de poder decirlo y empecé a reconocer esta sensación desde un punto de vista completamente distinto… [El cuidado infantil] merece ser reconocido y financiado como se reconoce y financia la educación. Tiene su propia identidad y su propio estatus profesional y se merece una inversión pública sostenida, no como una extensión del sistema K-12 o como un servicio social… Mi visión es que exista un cuidado infantil universal desde que el niño nace hasta los 13 años. 

 

Cómo pueden ayudar a hacer frente a la crisis del cuidado infantil

Cuenten su historia: ¡Personas neoyorquinas, compartan su experiencia con el cuidado infantil para poder demostrarles a nuestros líderes que el cuidado infantil asequible y de alta calidad es una prioridad para su electorado! ¡También pueden compartir su historia en español


Preguntas frecuentes

 

¿En qué profesión trabaja Gladys y cuál es su pasión?

Gladys es educadora de cuidado infantil familiar.

 

¿Por qué Gladys quiso fundar y crear ECE on the Move?

Gladys fundó la organización de base ECE on the Move después de muchos años trabajando como educadora de cuidado infantil. Después de sufrir un derrame, tuvo que cerrar su programa de cuidado infantil familiar grupal, GaGa Daycare, y comprendió la importancia de que la educación de la primera infancia sea reconocida como su propia modalidad educativa, con su propia identidad, estándares y experiencias, labor que impulsa a través de ECE on the Move.

 

¿Cuál es la visión de Gladys para el futuro del cuidado infantil?

La visión de Gladys para el futuro del cuidado infantil es que el cuidado infantil sea universal. Quiere cambiar la forma como la sociedad visualiza la educación de la primera infancia y que la vean como un sistema que apoya a las familias, valora a los educadores y reconoce que el aprendizaje empieza al nacer. También cree que las políticas que regulan el cuidado infantil deben cambiar para reflejar esto.


Gladys Jones, profesional de la educación temprana, comparte su historia como educadora de cuidado infantil familiar. Después de sufrir un derrame cerebral, Gladys tuvo que cerrar su programa de cuidado infantil grupal, GaGa Daycare, y fundó su organización de base, ECE on the Move, y continúa su lucha para que haya cuidado infantil universal y para que la educación de la primera infancia sea reconocida como esencial.


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