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En unos cuantos días el registro para el seguro de cuidado de salud estará abierto. Las encuestas de opiniones públicas muestran que aún hay mucha confusión sobre cómo funcionará Obamacare. Los oponentes del Congreso de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (“Affordable Care Act” o ACA) están utilizando el actual estado de desconcierto para intentar detener el programa de cuidado de salud antes de que tenga la oportunidad de servir a las personas que lo necesitan desesperadamente. Ellos amenazan con mantener cautivos al gobierno federal y a la salud de los estadounidenses.

Pero enterrado en las encuestas recientes está ésta clara conclusión: tan sólo a un poco más de la mayoría de los votantes no les gusta el Obamacare -  mayormente porque ellos no lo comprenden – pero ellos quieren que se arregle, no que lo maten. Del 53% que se opone a la ley de cuidado de salud en un proyecto auspiciado por el Centro de Investigación Pew y USA Today, la mayoría de estos votantes dijo que quieren oficiales electos para “hacerlo funcionar de la mejor manera posible, en lugar de hacerlo fracasar.”

El Centro de Leyes de Inmigración Nacional no podía estar más de acuerdo. Obamacare necesita ser arreglado, pero mientras tanto, hagámoslo funcionar. El programa es demasiado vital para millones de personas y no debe ser sacrificado en el altar de juegos políticos.

El acceso al cuidado y a la cobertura de salud son esenciales para la habilidad de una persona vivir y trabajar y ser un miembro que pueda contribuir a la sociedad. Esto es fundamental para ser capaz de proveerle a nuestra familia y cuidarla. Todos estamos mejor cuando más personas están pagando su justa parte por la cobertura de salud y tienen la oportunidad de ser saludables y productivos.

El objetivo de la ley de reforma de salud es proveer acceso a una cobertura de salud para aquellos que no la tienen, de modo que no haya cambios para la mayoría de los estadounidenses que ya obtienen un seguro a través de sus empleadores, Medicare, Medicaid o el Departamento de los EEUU de Asuntos de Veteranos.

Obamacare mejorará dramáticamente el acceso a la cobertura para los millones que actualmente no están asegurados. Esto incluye la cobertura para la población de los EEUU que nació en otros países pero que se encuentra aquí legalmente – incluyendo ciudadanos naturalizados – ya que ellos son 2,5 veces más probables que ciudadanos nacidos y nativos de no tener seguro médico.

Bajo la ACA, los ciudadanos e inmigrantes en los EEUU legalmente tendrán acceso a los mercados de seguros que estarán abiertos el 1ero de Octubre de 2013 y serán capaces de solicitar subsidios basados en sus ingresos para contribuir a comprar su cobertura. Este es un desarrollo importante para millones de estadounidenses que se mantuvieron sin seguro porque no pueden costearlo.

Sin embargo, Obamacare queda corto en respecto a los inmigrantes indocumentados y los jóvenes que tienen un indulto temporal de deportación bajo el programa de la Acción Diferida para las Llegadas de Niños (DACA o Deferred Action for Childhood, en Inglés).

Los inmigrantes indocumentados son prohibidos de comprar cobertura de seguro a través de los intercambios, aún si pueden pagarla de sus bolsillos, y ambos, inmigrantes indocumentados y beneficiarios de DACA no tienen los requisitos para los subsidios de Obamacare. Tampoco tienen permitido obtener cobertura de programas públicos como Medicaid fuera de emergencias y el Programa de Seguro de Salud de Niños (CHIP o Children’s Health Insurance Program en Inglés).

Si ellos pueden costearlo, los inmigrantes indocumentados pueden comprar seguro médico fuera del mercado y los beneficiarios de DACA pueden comprarlo  tanto dentro como fuera del mercado a un precio completo. Ambos grupos de inmigrantes aún pueden obtener seguro médico a través de su empleador o a través de miembros de la familia. Todos aquellos que permanecen sin seguros aún podrán obtener cuidados de emergencia en los hospitales y podrán ir a centros de salud comunitarias. Finalmente, muchos estados tienen otros programas inclusivos para ayudar a que los residentes sin seguro obtengan cuidado de salud que podría beneficiar a los inmigrantes también.

Muchos padres indocumentados podrían temer que solicitar la cobertura de salud para sus hijos, que son ciudadanos o legalmente residentes en los EEUU, podría resultar en consecuencias de inmigración adversas. Sin embargo, es importante que las familias y los activistas sepan que cuando ellos hacen la solicitud en nombre de los miembros de la familia que poseen los requisitos, los padres no tendrán que proveer información sobre sus propios estados de inmigración o proveer un número de Seguro Social si no tienen uno.

Hasta que esta amplia brecha en Obamacare sea cerrada y a todos los estadounidenses, incluyendo los 11 millones de ciudadanos aspirantes que actualmente se encuentran sin estado de inmigración, les sea permitido comprar su cobertura de salud en los intercambios, millones de estadounidenses permanecerán sin seguros. Debemos continuar mejorando el acceso al cuidado de salud para que la nación entera se beneficie de tener comunidades saludables.


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